domingo, 22 de abril de 2012

La prisa

22 de Abril ya…
De pronto me di cuenta de que el tiempo pasó.

Taaantos días…
tardes, momentos, gente, comidas, bebidas, cigarros…
prisas, ilusiones, llanto, nervios, tensión.

Respiro y me acuerdo de elegir.

El tiempo pasa y yo creyendo que me subí en un barco.
El ritmo es tan distinto al que conocía que me he asustado.
Me olvidé de mirarme en el espejo y reconocerme.

¿Cómo es posible que ahora el tiempo corra tanto?

Pero a veces, una,
a base de algo de garra consigue alargarse y alcanzar el freno,
prender una canción y colarse en el propio cuerpo.

Y ahí es donde el pulmón se agranda y el aire refresca en el adentro.

Qué bien…
no corran, que estoy de tregua.

Y si, sigo aquí,
si quienes corren se paran a mirarme.

Tan bien…
Despacito, que es tan rico…

“Alguienes” se preguntan ¿Qué es la vida?
Quizás, esa pregunta, no sería necesaria si simplemente supiéramos respirar, parar a ratitos
y dejarnos escucharla mientras nos recorre la piel,
los músculos, la tripa, los ojos, el pelo…

A veces, solo es cuestión de repetir esa canción,
cerrar los ojos y volverla a escuchar.

http://www.youtube.com/watch?v=iNgv-uS4T0g&feature=related

lunes, 17 de octubre de 2011

A veces a una le gustaría que las hojas, los papeles, en lugar de ser blancos, fueran negros.
Hay veces que una lo que quiere es que las palabras sean blancas, y den luz a un fondo oscuro, para que al salir iluminen, transformen, liberen.
Pero la vida no es cuestión de palabras, la vida es mucho más que eso, y las hojas, suelen ser blancas y las letras negras o azules.
Hay veces que una necesita hacer una de vista de pájaro, para respirar y comprender, que es otoño, y que está bien dejar las hojas caer.

lunes, 9 de mayo de 2011

Absurdo

Hoy me siento absurda,
O pequeña,
Casi en otro lugar anterior.

Miro el papel como buscando algo en él,
Esperando que al mirarlo ocurra algo.

Espero inspirarme y sacar algo bueno de aquí,
De este hoy absurdo,
De este momento tan difícil.

Parálisis
Y una eterna esperanza que ni se de dónde viene.
Absurda también,
Pero lo único a lo que aferrarse.

Noto mi parálisis
Y mi esperanza la combate
Argumentando el eterno e insalvable movimiento.

-No es real la parálisis, me dice mi esperanza.
-Con el tiempo todo se soluciona, dice la gente.
Pero lo que en realidad dicen es
–Con el movimiento todo se soluciona,
O cambia al menos.
Eso también lo dice mi esperanza.

miércoles, 20 de abril de 2011

Utopía... ¡Que te toco!

Silenio interior,

Usease:

PAZ;



Sol,

Acariciando la piel con su calor

Y la brisa marina regalando el soplo necesario

Para mantener la temperatura del placer;



Es un sol de invierno,

Pero un invierno levantino,

Con esa luz perfecta;



El mar brilla colándose por cada recodo de mis ojos

Y agarrándose ahí.

Penetrado hasta el alma:

Deslumbra

Y apaga la angustia;



Las nubes,

Diminutas y dispersas

Corren y se pierden entre tanta luz

Y escandaloso azul;



Otro soplo perfecto de aire,

Templando,

Eriza la piel;



Tierra blanca

Y soledad elegida;



Calma,

Tanta calma...

domingo, 17 de abril de 2011

Mi SOL y mi MAR

Cambiando la mirada,



De lo complejo
A lo obvio,



Encontrándo (a) me
En la sencillez,




Estoy,




Aquí,



Cuidándome,



Eligiendo el sitio desde dónde



Esperanzada...



Y los ojos llenitos de MAR



y el cuerpo llenito de SOL.

viernes, 8 de abril de 2011

“Lo importante no es lo que han hecho de mí, sino lo que hago de lo que han hecho de mí”

Myriam Delfini

La Gestalt... que virus más sano...

martes, 5 de abril de 2011

Un elefante

Un elefante en mitad de tu salón.

Un elefante en tu puta cara.

Un elefante aplastándote.

Tú sigues sin ver al elefante que va a acabar contigo.

martes, 15 de marzo de 2011

Comunicado de las Feministas autoras de la acción

Renombrar el mundo desde nosotras

Un grupo de Mujeres y Lesbianas feministas y autónomas reivindicamos la acción ocurrida en la capilla de Somosaguas el día 10 de marzo de 2011.

Vivimos en una sociedad en la que los valores católicos cortan de manera transversal la vida social y política impregnando nuestra cotidianeidad. La iglesia católica se presenta como una institución que, partiendo de la imagen creada del estereotipo hombre blanco, heterosexual y occidental, construye la imagen de la Mujer como la opuesta a éste: blanca, occidental y heterosexual, castigando y silenciando no solamente a éstas, sino también a multiplicidad de identidades como lesbianas, transexuales, transgénero, de distintas etnias, intersexuales y un largo etcétera.
Una prueba de todo esto es el lenguaje sexista utilizado en las noticias publicadas a raíz de los sucesos ocurridos que nos invisibiliza una vez más, ya que esta acción surgió y se desarrolló de manera espontánea, única y exclusivamente por mujeres y/o lesbianas. Nos desvinculamos a su vez de todas las pintadas de las que se nos acusa.

El entramado de la acción consistía en ir en procesión hasta la capilla de Somosaguas simbolizando el papel sumiso que se le otorga a la mujer desde la iglesia, que atraviesa nuestra cultura occidental, aún sin ser creyentes.
El hecho de que el pañuelo morado estuviese presente en nuestra acción fue una manera más de reivindicarla como feminista. Al llegar a la capilla el grupo entramos de forma no violenta sin ataques directos a las personas que se encontraban en el interior.
Allí hicimos un círculo de mujeres y/o lesbianas y leímos un comunicado en el que se explicaba cómo la iglesia actúa como una institución que promulga unos valores machistas y heteropatriarcales. A continuación citamos frases pertenecientes a instituciones y figuras íntimamente relacionadas con la iglesia que sentencian y criminalizan los cuerpos.
Tras la lectura, la mayoría de las que allí estábamos decidimos desnudarnos de cintura para arriba mostrando los mensajes que teníamos escritos en nuestros torsos, con la intención de reivindicar la reapropiación de nuestros cuerpos y la identidad de cada una. En ese momento, entre lemas y consignas feministas, algunas mujeres empezaron a besarse visibilizando el lesbianismo.

Finalmente abandonamos la capilla sin causar ningún daño.

Después de lo expuesto, consideramos que:

• El hecho de entrar en una capilla y no en cualquier otro espacio religioso, se debe a que nuestra tradición cultural es judeocristiana y no musulmana, hinduista o de cualquier otra índole, para no apropiarnos de realidades que son ajenas a nuestra experiencia. Aunque nosotras luchamos desde nuestra realidad, siempre apoyaremos cualquier iniciativa feminista llevada a cabo desde otras identidades y culturas.

• Entendemos que el cuerpo de la mujer no debe ser objeto de censura, ya que históricamente la carga de todos los valores considerados negativos por la iglesia se han materializado en el cuerpo de la mujer, mancillando, violando, vulnerando y maltratando lo que somos.

No se puede construir una sociedad nueva, diferente, no heteropatriarcal, sin innovar en sus formas y en su lenguaje. Sólo rompiendo los esquemas ya establecidos podremos crear otros nuevos que nos permitan renombrar el mundo desde nosotras.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Mi pez de eskamas

Mi pez de color teje sus propias eskamas,
Que en realidad son las mias.

A color,
Siempre a color,
Aunque a veces parezca que el apagón acuático dejó sin vida los tonos,
O que los llenó de demasiado invierno.

El barco es el lugar en el que los sueños se desatan
Para atar las burbujas de vida
Que mi colita pececífera va dejando por rastro en el mar.

Y tejiendo
Eskama a eskama,
Nado,
Navego,
En barco y en la mar,

Ayer sol,
Hoy nubes,
Mañana más agua sobre la mar.

¿Yo?
¿Él?
¿Quién es en realidad mi pez de color?
¿O qué es?

jueves, 13 de enero de 2011

Mi feminismo de hoy

Mi cuerpo se ha convertido en un escenario en el que todas las mujeres de la historia pasada y de la actual han venido a atravesarse y esto solo ha sido y es posible junto a algunas de ellas. Hermosas.

Para mi el feminismo ha sido y esta siendo esa lupa a través de la cual me he lanzado a mirar. Desde que este querer ver arrancó, mi cuerpo ha ido librándose de indefinidas prendas opresoras y opacas. Creo que es imposible que cuente lo que ha ocurrido, es imposible plasmar un proceso tan íntimo como complejo y absolutamente transversal. Lo que si puedo intentar es compartir algunas de las cosas que he sentido y siento.

Los últimos diez días he pasado por mi proceso menstrual, y durante estos días, he vivido muy intensamente. Los días previos (yo no sabía que me tenía que venir la regla, nunca llevo el control de esta), no podía dormir bien. Dormía sin descansar, me despertaba entre sueños, tenía pesadillas, daba vueltas, medio consciente, medio no… Por las mañanas despertaba muy agotada, con la cara y el cuerpo hinchado y muy, muy sensible.
En estos días y en muchos otros días así de mi vida, puedo experimentar sensaciones muy potentes, momentos gravemente profundos y creativos y desde luego, puedo captar ciertas realidades con una claridad inconfundible. De hecho esta claridad es tal, que casi siempre se identifica socialmente como exagerada.

Yo creo que las personas estamos acostumbradas de más a tener que ser funcionales según el criterio de nuestra comunidad y esto impide vivir con demasiada profundidad de forma continua. Los momentos de introspección, de reflexión o de sensación potente, son estados exigentes para la mente, el cuerpo y las circunstancias, y ciertamente, considero que hay que ser muy consciente de la potencia e importancia que adentrarse en estos planos puede implicar en nuestras vidas, como para escogerlo y buscarle el hueco o para no boicotearlo cuando nos asalta.
Si a toda esta dificultad le sumamos el prejuicio y los estereotipos, la combinación pro-boicot es explosiva.

Estos días de pre-regla y de regla me he hecho daño. Mi cuerpo se revolvía, sudaba, se me aceleraba el pulso, me quedaba agotada y mientras tanto con gente en casa, me exigía estar relajada, tranquila y adaptada a la situación social del momento, porque no iba a contribuir a verificar el prejuicio de que las mujeres estamos locas, somos inestables e inseguras Aunque en realidad, en mi propia declaración de guerra al cuerpo, lo único que sí hacía, era atacarme a mi misma desde la interiorización más cruel de todos esos estereotipos e intentaba frustrar mi proceso corporal a lo bestia.
Y mientras yo luchaba contra mi cuerpo, a favor de las exigencias del momento, este, se aceleraba mucho más, el agobio crecía y entonces la ansiedad comenzaba a abrirse paso velozmente en mi interior.

Al final, ni conseguí aparentar la hipócrita calma que mi cuerpo no experimentaba, ni tampoco logré dejar a mi cuerpo fluir tranquilamente en su proceso de poderosa energía.

Después de unos días de apetito sexual brutal, creatividad desbordante, sensaciones envolventes, sueños reveladores, ideas claras y ternura disfrutada, he decidido comenzar un proceso de rescate hacia lo que yo soy (mi cuerpo, mis hormonas, mi tripa, mi corazón, mi cabecita…) y pienso lo mismo para todas las mujeres de la tierra, las vivas, las muertas y para las que vendrán.
¡Poder!, ¡Desatemos ese poder, ese magnetismo, esa capacidad de percepción que en tantas mujeres identifico!
Me encantaría que dejásemos de volver todo lo que somos o podemos ser contra nosotras.

El patriarcado ha desarrollado durante miles de años armas de destrucción masiva exclusivas y poderosas contra las mujeres. Nos ha enseñado a nosotras mismas a destruirnos, nuestras cadenas son las peores que existen, las tenemos bajo la piel, con cada traguito de leche, con cada pasito, con cada ducha, cada día de nuestra vida hemos ido integrando en lo mas profundo de nuestro ser la opresión que se nos inflinge por ser lo que somos como algo natural. Hemos asumido la opresión sutil y la cantosa (la sutil más), pero la peor de las opresiones es la que nos autoinflingimos. Nos han enseñado tan bien a quedar en la sombra, en lo privado, a ser mesuradas, dóciles, adaptables, respetuosas, cuidadoras, responsables, dadoras, sutiles…
Así, ¿cómo desde tanta responsabilidad y carga vamos a revelarnos? ¿Cómo vamos a mirarnos tanto a nosotras mismas como para descubrir esas cadenas que están tan adentro, bajo la piel? ¿Cómo vamos a dedicarnos tanto tiempo como para deconstruirnos, para empoderarnos? ¿Podemos permitirnos dedicarnos lo suficiente a nosotras mismas? ¿Podemos llegar a todos y todas a la vez que nos miramos? ¿Podemos mirarnos sin desatender a otras personas? ¿Nuestro papel nos permite hacer algo así?

Difícil… Mujer, atrévete y te lloverán las hostias, las hostias no de las personas ajenas a tu vida, que también, pero seguramente, de quién más hostias te caerán será de quienes más quieres, por revelarte, por descolocarles a ellos y a ellas, por salirte de tu rol y tu papel. El cambio molesta y si este viene de una mujer osada aún más.

Antes hablaba de que profundizar o entrar bien hondo es una tarea muy exigente que hay que elegir y propiciar. Si esto una, se lo da a sí misma, es un gran autoregalo y para poder autoproporcionárselo, una primero ha de creer que lo merece.

Si nos damos cuenta, las características “propiamente femeninas” , esas cadenas porculeras que muchas de nosotras todavía portamos en mayor o menor medida, nos anclan a menudo muy lejos de la estación desde la que sale el tren de la realidad íntima y profunda de lo que somos y desde la que comienza el viaje hacia el grito, hacia la locura deliciosa que implica la liberación, el bailar siempre como si nadie te estuviera mirando. Ahí justo, en ese tren del querer ver, es desde donde nosotras empezamos a decidir cómo queremos ser, ahí justito es dónde, las que nos queremos llamar mujeres, podemos empezar a definir lo que este nombre significa o no significa y cada una, define el suyo:

Mujer=Puta, Mujer=Loca, Mujer=Bestia Parda, Mujer= Pajarraca, Mujer= Lunática, Mujer=Bonita, Mujer=Libre, Mujer=Protagonista, Mujer=Guerrillera, Mujer=tío, Mujer=Cuerpo, Mujer=Ser, Mujer= sin definición, y así hasta donde nos de la gana, pero justo lo que nos de la gana y no más.
Desde ese tren del querer ver, de la deconstrucción y del empoderamiento, es desde donde nosotras también podemos empezar a decir No y Si.

domingo, 2 de enero de 2011

Del No o de cómo identificar velozmente a un machista mal encubierto.

Estoy segura que globalmente se dan miles de millones de oportunidades al día para hacer esta sencilla identificación.

Es muy fácil, la cosa consiste en lo siguiente:

Da igual en la situación o contexto en el que te encuentres, si eres mujer (o el tío lo considera así) y estas haciendo lo que sea y un tío se te acerca para hablarte, ligar contigo, sobarte o pedirte algo y resulta que a ti no te apetece, solo tienes que mirarle con mucha tranquilidad y decirle - No, disculpa, estoy haciendo esto; o, - No me apetece; o - Si no te importa prefiero seguir teniendo esta conversación con X; o, - No me apetece darte (lo que sea que te pida).
Está comprobado, que cuando una mujer hace esto con un machista mal encubierto, se va a encontrar por ejemplo, lo siguiente por parte del macho:
1. En el mejor de los casos el macho se marchará (cosa que tu deseas), pero nunca lo hará gratuitamente. Se irá despotricando bien alto para que todo el mundo oiga lo zorra y lo loca que estas, cuándo el pobrecito de él solo quería… X.
2. Existe también una opción bastante buena y popular dentro de la mierda que esto implica:
El machoman empezará a sonreírte con una mueca de irritación e hipocresía, si no es que directamente te grita, mientras te explica porqué no has de ser tan desagradable con él , con lo majísimo que es y con el respeto que siente hacia ti. Con lo que te dejará muy clarito que lo que tienes que hacer es lo que él quiere, es decir, anular tu No y sucumbir a sus necesidades.
Esta posible respuesta, es la que te suele llevar a la siguiente situación que puede venir de entrada con el No inicial, o a raíz de no sucumbir a los deseos del macho y mantener tu No como elección y respuesta:
3. Esta situación es de las mejores, no sin ironía claro. Es cuando te dicen que te van a pegar mientras afirmar que no son machistas.

Estas ideas, parecen estúpidas, pero para mí no los son. Son reflejos simplificados y cutres, de un día a día en este mundito que transito, en que el para la mayoría el machismo no existe, pero en el que nosotras, no podemos decir No demasiadas veces.
En realidad podemos, pero sinceramente últimamente se me está haciendo cuesta arriba, por lo que implica decir un No firme y decidido, sin rabia, sin agresividad. Decir un No, educado y respetuoso, me ha costado dos amenazas de hostia por dos veces dicho.
Los dos tíos que me amenazaron, me gritaron y estuvieron a punto de pegarme por decirles No, en dos noches consecutivas, eran dos tipos jóvenes, de veinti-pocos, modernillos, actuales… Dos nuevos hombres, de esos que se supone que ya han crecido en un mundo no machista. Me rio de esto. Me río de ese discurso de lo superado, pues no solo siguen muriendo muchísimas mujeres a manos de hombres, sino que más allá de esta enorme mierda, cada día, si quisiéramos VER, encontraríamos a cada paso, hostias sin puños, pero de las que matan igual.

Todavía muchas de nosotras, arrastramos la castración de siglos y la flojera del desarme y muchos de ellos, siguen ejerciendo sus tradicionales poderes, algunos disimulados, o micro, pero están, los ejercen y nosotras colaboramos en el mantenimiento de toda esta basura. El sistema no se hace solo, se sostiene y lo alimenta la gente. No podemos deshacernos de nuestra responsabilidad, por mucho que intentemos girar la cara a lo que ocurre, no podemos negar que formamos parte de ello, y que por eso hay que querer ver lo que hay, entender, posicionarse y luchar.

Y por eso, sigo, porque a ellos, les escuchamos, les seguimos, les adoramos, les justificamos y protegemos, porque si no, somos feminazis u odiamos a los hombres. Siguen siendo privilegiados con respecto a nosotras y no queremos verlo. Cada vez que se afirma algo así desde una voz femenina, se genera el conflicto. No se quiere asumir lo evidente. La voz del hombre en general suele ser la voz escuchada, la voz respetada, la voz segura y firme, la que impera y si no es la suya, es la voz de la mujer que lo imita, es decir, es la voz de aquella que ha aprehendido del hombre las cualidades consideradas válidas y óptimas para funcionar en esta sociedad. La que más cualidades relacionadas con lo masculino (pero no ligadas al aspecto físico) adquiere, es la que llega al éxito social (que no es otro que al estatus o poder de manipulación o conquista de retos)

Esta realidad nos atraviesa a todas las personas. Es el lenguaje, los roles, las costumbres, las cosas que se consideran geniales y las mediocres, TODO, está atravesado y nosotras/os ciegas/os.

Sigue siendo deporte popular el despelleje entre hembras, porque… ¿para qué piropearnos y apoyarnos si podemos hundirnos? En fin, el desarme y castración femenina es un hecho que cuesta combatir, aunque para eso estamos algunas cabezotas, que nos empeñamos y empeñaremos en dar por culo incansablemente.

Lo de la castración me hace gracia. Hace poco leyendo Manifiesto Puta de Beatriz Espejo, me di cuenta de lo mojigata que soy, en su lenguaje, soy una Maruja, es decir, hetero, monógama y más o menos femenino-normativa. ¡La madre que me parió!
Me han enseñado perfectamente a encajar en el arito del patriarcado, y yo, encantada de la vida. Soy una pardilla.
Todo esto, bueno, si fuera capaz de elegirlo por mi misma, me resultaría una opción, como otra cualquiera, pensando en una vida libre, sin condicionamientos, pero en mi caso, hace dos días que he abierto los ojos a lo que empiezo a ver que es el género, la orientación sexual, la identidad, etc., soy una recién nacida ignorante y aún así llego a ver, que siendo clara, no creo que todo lo que soy y hago en mi vida, venga de decisiones demasiado lúcidas y libres en este sentido, al menos todavía.

No se con cuántas compañeras he compartido charlas sobre sexo, pero no han sido pocas y la mayoría de estas charlas, han empezado, casi siempre, comentando lo estupendo y placentero que es el sexo. Pero lo curioso, es que al final de la conversación, la mayoría de las veces, han salido a relucir mogollón de traumas, complejos, frustraciones y miedos que se reflejan y afectan directamente a nuestra sexualidad. Deseando como deseamos ser libres, disfrutar como locas, soltar y desatar a la puta que llevamos dentro y… ¡no!, ¡frustraciones para todas! Este podría ser el lema del patriarcado
Entonces, ¿de verdad nos pareces que está todo bien? ¿Somos libres como dicen?

La VIRGINIDAD, ¡otro premio! ¿Qué es eso? Para ellos: ¿Una barrera que hay que traspasar lo antes posible?; para nosotras ¿con cuidadito y cuando ya seamos capaces de asumir que es con una persona muy especial? ¿Algo marcante para el resto de nuestras vidas? ¿Qué mierda es eso?
Yo tenía pánico a follar con un tío, y no porque me diera miedo el sexo, sino porque me daban miedo los hombres en este sentido. Sentía que si me acostaba con un chico, éste, me iba a robar algo. Tenía la extrañan sensación de que iba a pasar algo muy gordo en mi interior y que yo estaba en situación de vulnerabilidad total y que ese algo nunca volvería a ser como antes. Me generaba una inseguridad terrible estar con un chico que me gustara.
¿Qué es esto? ¿Es genial, verdad? Como debe ser…

Repito: ¡FRUSTRACIONES PARA TODAS!

Me parece absolutamente ridículo y grave por el poder y vigencia de toda esta basura que marca fuertemente a las personas.

Ellos, nos dice el mundo, en el fondo, solo quieren sexo, son una polla con patas y nosotras, solo queremos casarnos y estar monas. Follamos bien al principio para atraparlos y luego nos pegamos el resto de nuestra relación con dolores de cabeza, mientras ellos se hacen pajas viendo porno o se desfogan poniéndonos los cuernos. El problema de esta basura es que al final la creemos tan profundamente que acabamos reproduciéndola tal cual. Todo nos enseña a eso, las películas, la publicidad, los medios de comunicación en general, los juguetes, todo nos dice qué debemos ser, hacer y cuál es nuestro lugar en el mundo.

Todo es una mentira, es el Show de Truman, ni lo qué ellos han de ser es verdad, ni lo que debemos ser nosotras lo es.

Pero ¿cuándo vamos a echarle narices para mandar toda esta farsa a la mierda?
Leo a las W.I.C.H., un grupo de feministas radicales estadounidenses de los 70 y me doy cuenta de que seguimos bastante igual. Creo que los Estados se han dedicado a fondo en educar a la población en la falsa igualdad, que por cierto, me parece bastante cutre, pues querer igualar a las personas, arrancándolas así de su poder creativo y único, me parece una enorme anulación de magias.
Peor tengo que decir que lo hacen muy, pero que muy bien. Todo el mundo se cree la mentira. Las mujeres vamos a la Universidad, trabajamos, hacemos deporte, fumamos, follamos, ponemos los cuernos… y ¡Ya está!, mujeres y hombres somos iguales. Eso dicen.
Qué fácil es hacer juicios superficiales mirando las cosas sin atención, cuánta apariencia. A poco que se quiera mirar, una se ve, pues no hace falta buscar al macho agresor, que los hay a miles, para descubrir el machismo vigente, que en una misma también está, lo reproducimos, no nos engañemos. Y yo, a esta mierda, me la imagino como “cadenitas”, pero de las más feas, grilletes.
El mensaje del patriarcado aprehendido y ejercido, interiorizado y constitutivo de lo que ya somos, son cadenas bajo la piel, y son las que nos privan de tanta libertad. Son de las peligrosas, de esas que crecen a nuestra vera, con los años, desde siempre. El mundo nos enseña, la tele, la cultura, la empresa, el Estado, la familia y nosotras integramos el material suficiente para que las cadenitas se forjen bien fuerte y apretadas bajo la piel de nuestras muñecas, para que así si algún día una aspira a librarse de ellas, no tenga más remedio que desgarrarse y sangrar un rato, mientras se duele y todo el mundo ve la carnicería que se está haciendo a sí misma, y lo loca que está por querer desprenderse de algo que todo el mundo tiene.

viernes, 17 de diciembre de 2010

¡Qué siga el baile!

Después de dos semanas de locura, después de dos semanas de lo que a mi me gusta, salgo.

Salgo pa contar algo de lo que rodé, para airear los olores que hallé por esos caminos oníricos y hormonados que me colocan justo ahí, en la lucidez más pura que yo llamo Locura y que amo profundamente.

Después de tantos días y tantos dolores, salgo para contar que sigo sin tener miedo, que amo la vida y ese filtro hipercaladizo que soy cuando consigo sentirla atravesándome.

Me rompo y a veces siento que no puedo sola… Lucho, busco, me busco, rastreo sin miedo porque es la única manera que yo conozco para romper las estructuras de esas construcciones que ya aguantan el peso de años y de sellos duros.

Tambaleo gritando a las paredes de esos edificios y araño, porque no pienso dejar que la vida me marque, porque mi vida la hago yo, porque la elijo yo, o contigo, o contigo, o contigo, pero la elegimos, la hacemos, la deshacemos, la construimos y luego la reconstruimos nosotras o nosotros para limpiar la mierda que junto con las magias acumulamos en las construcciones.

Somos magia, somos magas.

Somos creadoras y creadores.

Podemos volar y de hecho sabemos volar y acariciar las nubes y los sueños, y las tripas enamoradas del vivir o a las caritas rotas de llorar…

Podemos darnos tanto…

Somos magia y somos creadoras, somos magas y creadores también.

Hay momentos en los que el cuerpo te lleva durante un tiempo a lugares repletos de significados, a zonas de espejos limpios y veraces… Y tantas veces luchamos en contra.

El tren veloz de la vida de allá afuera no descansa, no da tregua y mientras el corre, los lugares veraces y con espejos, te agarran desde la tripa y si durante el tiempo de paso por estos, una misma lucha por salir de ahí y correr hacia el tren veloz de la vida “correcta”, arriesga a perderse tanto de todo eso que tiene por ver de sí y tan hermoso…

Los espejos reflejan cosas que duelen, ¿pero es qué nos duele ser lo que somos?

Nos duele vernos porque no estamos acostumbradas a vernos con tanta claridad.

Yo creo que si acostumbráramos a nuestros ojos a nuestra propia imagen clara, el dolor no sería tal. De hecho creo que con el tiempo incluso aprenderíamos a amarnos…

Y es que, necesitamos tanto aprender a amarnos a nosotras mismas…

Y es que… ¡cuánto amor puedo dar cuando me amo! Y cómo me gusta amar y que me amen…
¿Será que ese lugar de los espejos es mágico?

No me da miedo el dolor, no me da miedo sufrir. No tengo miedo. No quiero más que todo esto que percibo tan claramente que me llena el alma, porque es mío, porque es nuestro y es REAL.

Me gusta amar algo que se rotundamente de su realidad. Y por eso no temo a la muerte, porque no hay nada de mi vida que me tengan que contar, nada de cómo yo la vivo, porque no la vivo ni la pienso vivir a medias.

De momento yo tengo una vida y es tan hermosa…

No hay miedo, el miedo es la verdadera mierda, es el verdadero enemigo. Yo a este mierdecilla ( el miedo) le niego la palabra o cuando se revela le grito y le traspaso aún temblando, porque no me va a robar ni un minuto de está única vida que de momento se para mi.

Amo la mierda, mi mierda y la de otras y otros, porque eso somos, eso nos hace. Y amo la dulzura, la propia y la ajena, la risa, el baile, la rabia y la ternura…

Y eso, ¡qué siga el baile…!

martes, 23 de noviembre de 2010

otro trocito de ese cuento sin titulo (2005)

(...)Al día siguiente, desperté con esa resaca con la que se suele encontrar una después de los graves momentos de destape. La olla a presión había explotado y todo lo que había en ella estaba desparramado por todas partes.
Y allí estaba yo, desahogada. Por primera vez libre, vacía de basura, de mentiras, de ese dolor putrefacto y áspero que me había ido llenando hasta casi cerrarme los ojos.
Estaba nueva, sola pero nueva. Me sentí una cría, me di cuenta de que tenía treinta años, que era inteligente, que era fuerte y que estaba sin hacer.
Y tuve ganas, tuve todas las ganas del mundo de vivir, de empezar.
Ahora si tenía una hoja en blanco y una pluma preciosa con la que empezar a tatuar historias en ella. Tenía una pluma que me había costado treinta años crear y que curiosamente lo que había hecho al marcharme a esa extraña ciudad, fue ir al encuentro de la tinta necesaria para empezar. Y empecé a tintar ese mismo día.

Desde el derrumbe, todo fue diferente, las calles, las caras, la luz, todo. Sentía miedo, pero no uno insano, incluso esto había cambiado. No se donde, ni de quién, pero en ese momento recordé una frase que un día escuché y me pareció curiosa. Decía esto: “ Si no existiera el miedo, no habrían ni cobardes, ni valientes”, ahora sentía esta frase preciosa, perfecta. Me la regalé.
Tenía miedo, pero sabía que podía jugar a caballo entre estas dos posibles reacciones (valentía o cobardía), según hiciese. Y me encantó sentir en voz alta que yo y solo yo sería la responsable de ser lo uno o lo otro. Que gusto, que vértigo tan rico. (...)

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Somos cíclicxs? alucino.

jueves, 18 de noviembre de 2010

"Esta casa es locura" (2004)

Esta casa es locura...

Esta casa es desgarro...

No quiero hablar de esta casa.

Estas paredes se han escondido a la realidad;

Realidad les busca,
Y al encontrar nada,
Solo despojos,
Sobras,
Su lenguaje se ve ya vacío.

Sin sol, ni sombra...
Sin río,
Mar o hierba...
Ni siquiera tierra.

Esta casa, no es casa.

Esto ha muerto.

Esto,
Que ya perdió nombre,
Es solo tiempo yermo,
Tiempo consumido,
Tiempo rasgado por la voracidad de quienes se auto-inmolaron en esto,
En “aquí”,
Ya volátil,
Ya ausente.

Esto está,
Sí,
Pero solo hasta que acabe su trabajo la goma de borrar
Que lo esta borrando,
Poco a poco,
Todo.

Aún estoy aquí,
Ellos también...

Y parece que nos cubrimos con corrector incluso a nosotros mismos.

¿También desapareceremos?

¿Quedará algo después de esto?

¿Perderemos el pasado?

Me pregunto si al concluir el borrado,
Dejaré de haber sido niña...
O si ya no habré llorado tanto por haberme torcido un tobillo,
O si de pronto ya no habré gritado nunca,
Asustada por no saber donde termina el Universo...

Quizá,
Después de esto,
Mi madre no me habrá dicho eso que me dijo...
Ahí,
En mi cama,
Mientras mi papá hacía de vigilante del salón,
Pensando cómo salvar la tomatera de los gusanitos...

Puede que mi madre no me haya hecho entonces,
La hormiguita en mi diminuto cuerpecito tras haberme bañado,
Cada noche...

Y seguro que al final,
Tampoco ellos se habrán ya besado...

Puede que ellos,
Ya nunca hayan creído que serían felices,
Algún día.

Por que ya es algún día.

Y “algún día” les dice que no oigan,
Ni digan,
Ni crean ya,

Algún día les dice que solo sientan.

Y lo que sienten es...

Y sienten...

Y ocurre:

Casa;
Ese lugar;
Ese;
Eso...

Aquello...

Nada...

Silencio.

No se que hubo.
No se que hay...

¿Quedará?

Prefiero borrado rápido.
Corte y pegue,
Por favor.

"No puedo fumar" (2004)

No puedo fumar...

Mentira, puedo,
Me es posible coger un cigarro,
Encenderlo,
Absorber,
Tragar…
Soltar...

No debo.

De la misma manera,
Que no debo gritarte,
Ni maltratarte,
Ni ahogarte,
Y luego abrazarte hasta no poder soportarlo...

Cuando todo esto viene,
Cuando me visita,
Freno,
Callo...

Y voces sin rostro me hablan de la vida...
De un unicornio...
De un rescate...

Y todo esto sin querer mirar espejos,
Para evitar formas retorcidas y dañinas a los ojos...

Vuelco el reloj de arena,
El mío.

Mi tiempo.

Ese tiempo que no comparto con el mundo,
Ese calendario del ego cuyo acontecimiento axial,
No sabemos cuando fue...
Su gran kairós,
No sabemos si existió.

Y aún así,
Está.

Es datado,
Sol a sol...
Luna a luna...

Sus trazas
(mis trazas, mis huellas),
Son mis heridas...

Las arrugas que se van formando en mis manos
Y que un día alcanzarán a ser cauce medible...

La arena cae...
Y yo,
A ratos la observo...

Me embeleso contemplando como ocurre,
Nada.

¡Cuánto es nada...!,
¡Cuántas veces nada...!

Paradoja que desvela su valor mentiroso,
Ocultador...
Disimulador.

Nada, deja huellas,
Trazas de su tiempo también,
Que se mezclan con el mío,
Que se enreda y huye al mostrarse...
Porque teme convertirse en “Eso”,
Analizable,
Descomponible,
Sin misterio,
Ni odio,
Ni ansia...
Normalidad...

Que terrible bautismo, para Nada...
¡A ella no la cubráis con esa agua!
¡A ella dejadla pura!

En su paradoja,
En su misterio,
En su horror...

No la entendáis nunca.

Quizá ahí, en ese instante,
Justo en ese grano arenoso de mi reloj,
Se acabe el tiempo...

Y ya paro.

Basta.

"Sitodo fuese como el fumar" (2005)

Si todo fuese como el fumar...
Como encender un cigarro en esta habitación a oscuras...

Si todo fuese como lo hace la música...
Si una pudiese ser siempre mecida por el mar...
Si esos colores rasgasen de igual modo siempre mis ojos...
¡¿qué?!

Si solo fuese cuestión de humos,
Si no fuese cuestión de tiempo...
o cuestión en sí...

Si solo locura,
Si solo pérdida...
Si solo traición a la traición.

Si eso, simples palabras locas, entremezcladas.

Solo esto,
Sin sentido, solo caos, solo un humo,
Y no solo, sino además...

Si no llegara nunca ese “tu antes...”,
Si solo calláramos,
Si te callaras...

Y el humo.

Entonces sonaría esa música
Y después me volvería loca y entonces ya no habría nada.

De nuevo y entonces, sería otra vez esto,
El sin sentido,
Si, más locura, como esta,
Y otra vez destruyendo lo que es.

Esto, que es, pero no es.
El desdecir diciendo,
Que aquí no se hallará nada ya...

Si, Nada,
De nuevo Nada, en mitad del todo,
Que marea,
Que embriaga,
Que duele acariciando,
Que araño en el beso.
Que desdigo el texto,
Que odio el verbo,
Que me como a mi boca,
Que no se decir, que no me oigas.

Fumo, fumo, fumo, humo...
Trago,
Quemo,
Rasgo.

Duele,
Pero ahora cura, ahora cura porque pica...

Escuece y besa,
Besa el beso que no besa...

Y no preguntes,
Porque no hay pregunta,
Porque no es nada,
Que esto no es,
Que no hay,
Que no sale más que el arañar de la única forma que se,
Y es esta...

Y no preguntes,
Que sigue sin haber nada...

No hay motivos para hacer esto,
Para desdecir diciendo,
Para fumar por quemar...

Solo es que necesito arañar un poco,
Quizá sea el cuerpo, o quizá no...

Puede que sea yo,
Jugando a jugar,
A algo,
Ahora,
A ver que pasa...

Ahora que no hay nada,
Aquí,
A ver que encuentro en esta sala,
En esta hoja en blanco, que no se acaba,
Que no se llena,
Y que no se permite quedar hueca,
Que no deja de retarme a guerras nocturnas...

Que me vuelvo loca,
Que araño las hojas…

Que solo es que quiero un poco de eso,
Que solo quiero…

Que no quiero,
Que no se,
Que no.

Que no,
Que no se.

Que no,
Que más no…

Que si,
Que si.

Por favor...
Que,
Que…
Que...

Que no se...

No se...

Rescatando retal de cuento sin titulo

(...)Estuve muchos meses sola, absolutamente sola. Es cierto, que cada día veía muchas caras, y no dejaba de repetir frases protocolarias y necesarias. Pero lo que es una conversación en toda regla, no la tuve con nadie en mucho, mucho tiempo. Los domingos por la tarde, el bar cerraba y yo salía a la calle con cartulinas y carboncillos. Me sentaba en algún banco o acera y me dedicaba a pintar caras de gente. Viejos, viejas. Todas sus arrugas y más. Pintaba niños, mujeres, hombres negros, blancos. Gente. Creo que esta fue mi única forma de expresión y de comunicación durante aquel tiempo. A través del dibujo opinaba sobre las personas, interpretaba sus rostros y los plasmaba tal como yo los entendía. También hablaba de mí. Era como apropiarse de las historias de la gente, que se colaban por el cartón conforme se iban definiendo. Cuando llegaba a casa, casi siempre de noche, las pegaba en la pared, pero al revés. Los rostros de aquellas personas miraban el gotéele. Al cabo de varios meses, tuve las cuatro paredes y el techo forrados de vidas a las que no veía, pero que ahí estaban. Me acompañaban y yo las sentía desde la subjetividad.(...)

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Pico, pala, sopa, camita, bufanda...

Madrid va tomando forma de hogar, hace un hueco cálido, movidito y vital para mí. Y mientras algunas cosas se asientan, otras asumen la calma necesaria y precisa para empezar a moverse. Me muevo yo por dentro, me miro, me re-miro. Miro para adentro, miro para afuera y encuentro las ganas y los motivos para cuestionar aquellas cosas que se erigieron como ladrillos y cemento de lo que soy ahora. Examino, interrogo, rastreo y repienso ese cemento, esos ladrillos y esas florituras que se me contonean a cada paso.

Ahora, es el momento de sacar pico, pala y otras herramientas más que acumulé. Quiero elegir, quiero elegirme. ¿Quién soy? ¿Qué tal me va? ¿Cómo les va conmigo a quienes me acompañan?

Todo da pistas, todo ayuda a mirarse si una quiere, y la verdad, está siendo bonito. No fácil, pero es ahora, apetece, lo pide mi momento, lo requiere quizás.

Siempre acompañan algunos fantasmas, viejos dolores y viejos miedos a no andar más allá de lo descubierto. -¿Cuál es el siguiente paso?, se preguntaba en compañía esta tarde una compañera de andanzas…

Ahí estamos, tratando de traspasar la claridad de lo hallado. Ahí estamos, reaprendiendo a dar algún que otro paso, aprendiendo a elegir y a encontrar la posibilidad y la esperanza de algún que otro renacer.

Qué difícil hacer las paces con una misma y qué gustico cuando se encuentran de vez en cuando tierras nuevas de sosiego y esperanza.

Caminando encuentro tanta cosa buena, que por mucho que duelan las mudas de piel, los rastreos, los martillazos, cuando por fin respiras un pelín de aire fresco y limpio, toda la lucha cobra el mejor de los sentidos.

Animo a sacar el pico para desmontar, la pala para sacar, las gafas para ver, las sopitas para el dolor, la camita para el miedo, el agua para las duchas limpia mierda, renovadoras, la toalla para dejar el cuerpo templado y una buena bufanda para pasear todos los logros por este prometedor y hermoso invierno.

jueves, 10 de junio de 2010

Ahora si que si...

Fin de exámenes...

Arranca la mudanza...

Se llena la casa a cuestas...

5 días...

Pongo un enorme charco entre mi vida de ahora y la que viene...

Y...

Nuevo cielo,

Nuevas gentes,

Nueva tierra,

Nuevo olor,

Nuevos colores,

Nueva relidad,

Nueva pena y alegría,

Nueva yo,

nuevo, nueva, nueva...

sábado, 29 de mayo de 2010

De mayor quiero ser PUTA, TRANS y LIBRE

Para romper de una vez por todas con toda esa mierda de la mujer pura (de cuerpo puro, limpio y privado) voy a tener que prostituirme, pero no con hombres, si no que lo voy a hacer con mujeres y con mucho gusto. Si follo por dinero y además con otra tía... creo que parto por la mitad toda esta mierda prejuiciosa y asesina de libertades y de identidades... Por un lado, me desprendo de la idea-sensación de que SOY y VALGO, según el sexo que practico, y por otro lado, al hacerlo con una mujer, no entro en el rollo patriarcal de que el fin de la mujer es el hombre, ni en la idea de que el depravado es el hombre que consume sexo (a cada rol le toca su estigma, así de amable funciona esto). Juguemos al juego de la mujer que se alquila sexualmente por dinero, y al juego de las mujeres que alquilan sexo… Toda esta historia es muchísimo más profunda que esta gamberrada que me está apeteciendo soltar, pero oye, de momento unas cuantas burradas explicitas, siempre vienen bien, por lo menos para molestar un rato, para escandalizar y para hacer trabajo de campo… ¿cuántos estigmas me acabo de colocar en un segundito yo sola?

Yo he de ser hetera, esposa, madre, guapa, pura, limpia, monógama, fiel, cuidadora, psicóloga… Y lo cierto es que me siento bastante encaminada... ufff!!! Que terrible descubrimiento, casi soy la hija predilecta del patriarcado… Algo voy a tener que empezar a hacer…

Las bolleras, lxs trans, las putas, los maricones, lxs violadxs, lxs sobadxs (en esto último me siento más libre, alguna que otra mancha llevo) y demás atrevidas, están algo más libres de toda esta mierda, al menos por transgresión y por ser porta-estigmas… pero las heteras, monógamas y fieles... ¡vaya mierda! cumplimos "!arajatabla!” con lo impuesto.

Con todo mi respeto a todo quisqui, y la simple pretensión de librarme de alguna que otra imposición-configuración identitaria, digo:


De mayor quiero ser PUTA, TRANS y LIBRE....

miércoles, 12 de mayo de 2010

El Presente sin final

La noche del sábado un alguien me preguntó si alguna vez escribía proyectando a mis personajes en el futuro o en el pasado. Yo me quedé pensando. Era la primera vez que me lo planteaba… Y no, la respuesta es no. Todas mis historias, sean del tipo que sean, están en rigurosos presente. Es decir, ya tome el protagonismo de la historia y un cangrejo viajero, un lagarto filósofo o una puta, ellas, siempre están viviendo su presente y yo, contándolo.

La verdad es que esa noche, por primera vez, me di cuenta de porqué nunca consigo terminar mis historias, bueno, alguna vez lo hago, pero en realidad es mentira, el final que yo escribo, no es el final de la historia, es un parche, que a veces, cuando me vuelvo más pro-sistema utilizo sin darme cuenta. A veces pongo un final, para poder enseñar lo que escribo, si no, me da vergüenza, porque la historia está inacabada… Pero en realidad, con ese final forzado también me da vergüenza, con lo que no hay nada que hacer…

La otra noche, me di cuenta, de que mis historias no tienen final, porque no pueden tenerlo aún (cuando yo las escribo), ¿cómo va a terminar algo que está pasando? Todo lo que yo puedo hacer y hago, es dejar de contar en un momento dado, pero lo que no puedo hacer, por mucho que lo intente, es hacer de un Gerundio, un Participio. No es creíble, todo el mundo sabe que la vida, las sensaciones no dejan de ser porque alguien deje de nombrarlas. Y yo solo se escribir, aunque sea en forma de fábula o cuento, sobre eso. Y si lo hago en presente, ¿cómo voy a adivinar lo que vendrá?

domingo, 2 de mayo de 2010

Por fin iguales?

Un poquito más iguales.

Ahora, ya no soy yo la que lucha porque le dejen sacar la cabeza de bajo tierra, ahora, hemos visto, (tu también) que esto no es fácil; que esta jodida forma normalizada de vivir la vida, a mi me coloca en un lugar bien chungo y que tú, contribuyes a que así sea. Tú pensabas que no, que mágicamente estabas fuera de toda esta mierda, pero ayer por fin entendiste por tu cuenta, pero a mi lado (para que yo pudiese verlo)que tu también formas parte de esto. Ahora todo está mucho mejor. Yo estoy tranquila, no tengo que luchar contra nadie para visibilizar lo justo y lo injusto. Ahora creo que por fin, nos hemos puesto las mismas gafas.

Igual, lo que de aquí sigue, es trabajar la sinceridad y la honradez con la que nos enfrentemos a las nuevas situaciones. Pero la guerra por compartir realidades, creo que por fin terminó. Parece que ya pisamos el mismo suelo.

Que explote la primavera!
Se acabó la guerra...

lunes, 26 de abril de 2010

Y de pronto, algo te estira del pie y te vuelve a sumergir...

¿Dónde está el límite?
¿Cuándo se cura todo?

viernes, 23 de abril de 2010

volviendo a la vida

De verdad espero que siempre siga viviendo la vida soñando, así de así. Como hasta hora y como hasta siempre. No quiero de otro modo.

Hay momentos de tormenta y todo borroso, de no vida durante la vida, pequeños letargos o intermedios, suspensiones en el tiempo que se descubren una vez son Pasado.

Ahora vuelvo a la vida. Y parece que todo este tiempo lo he pasado bajo el agua, con la boca llena de aire, cerrada y la nariz apretada entre los dedos, aguantando.

Ahora, que vuelvo de bajo el agua, camino y me seco. Y sonrío, resulta que extrañaba andar por aquí. Y ahora empieza a hacer sol, y la luz me ayuda a entender, que este tiempo sub-acuático, me ayudó también a descansar, reponer y entender un poquito más.

Y yo creo que voy hacia atrás: cada día más cerca del último día, creo más en la utopía. Y no en alcanzarla, sino como dice una buena amiga, en caminarla. Y esto, ¿no es al contrario de como debe ocurrir?

jueves, 1 de abril de 2010

miércoles, 10 de marzo de 2010

¿Después de lo dicho, si lo hago, es que soy una buscona?

Me considero una persona bastante sociable, aunque como todo el mundo tengo mis días.

Una noche, salía con uno de mis amigos por su ciudad norteña. Yo, intentaba relacionarme un poco con sus amigas y amigos, incluso con la gente de por allí. Me aburría y la verdad es que el momento social me fue bastante bien. Hombres y mujeres muy majas. Siempre te encuentras alguna mala mirada, pero en general todo bien. Volvimos a casa de día.

Unos días después, charlaba con mi amigo tranquilamente sobre los hombres y las mujeres de esa ciudad del norte. Él me decía que allá, si una mujer se acercaba a hablar a un hombre sin conocerlo, era muy normal que la gente pensase que ella estaba interesada en ligar con el hombre, y que, por otro lado, si un hombre hablaba con una mujer, normalmente no es porque le apetezca conocer a la persona, sino porque está interesado sexualmente en ella. Según mi amigo, no hay más posibilidades, allí, es así siempre. Y a mi, esto me suscita dos asuntos: primero, me da una pena tremenda que las relaciones entre hombres y mujeres se reduzcan de manera tan triste a meras relaciones afectivo-sexuales (en el caso de las personas heterosexuales, y sin pareja, claro); y por otro lado, me genera bastante mala hostia, pensar que una vez afirmada está “realidad” por parte de mi amigo, a mi no me queda otra opción social más que relacionarme en aquella ciudad ajena, o con mi amigo, o con sus amigas mujeres, heterosexuales y/o hombres con pareja, si la novia me lo permite. Porque siguiendo la lógica aplastante de este discurso, si después de conocer las unidireccionales intenciones de los hombres de aquella ciudad, yo, con mi cuerpo de mujer y a pesar de mi conocimiento, decido relacionarme o entablar conversación con algún hombre, he de atenerme a las consecuencias: ya sea, asumir que no pudo generar el menor interés como persona independiente de mi cuerpo de mujer en un hombre de allá, o ya sea asumir que si soy víctima de alguna situación de abuso por parte del tío, me la debo comer, porque yo, ya estaba advertida. -Así son los hombres, me dirían en caso de ocurrir algo, y además, -¿tu ya lo sabías no? O… -¡¿qué te había dicho yo?!...

Está claro. No me queda otra que la resignación, pues, por encima de lo que yo pueda imaginar o desear para mí, antes que ninguna otra cosa, soy un cuerpo de mujer y para este cuerpo, existen una serie de reglas que se deben conocer. Si se transgreden las reglas asignadas a mi cuerpo (no a mi persona, que por lo visto no es tan importante como el cuerpo), me expongo a riesgos que he de asumir, porque estas normas no escritas, son por lo visto, más naturales que mi propia identidad libre, que mi propia persona. Todos estos códigos y restricciones tienen todo el respaldo social, en cambio, los anhelos de Ser libremente, sin restricciones que vengan de afuera hacia mi ser por mi cuerpo, por un asunto meramente estético, no tienen importancia, ni respaldo, ni legitimidad, tan solo son para el mundo “reclamos de alguna feminista rejodida, que no sabe como molestar…”



¿En qué lugar deja esta situación a la mujer? ¿y al hombre? Desde luego en una muy distinta, pero igualmente, ambas deprimentes. El hombre y la mujer, ambas reducidas a la omnipresencia-potencia del significado de sus cuerpos: mujeres, como carnaza; hombres como bestias ansiosas de carne… Es ridículo, cualquiera sabe que esto no es más que una reducción artificial y construida, no tiene ni pies ni cabeza, solo demasiado lavado de cerebro, durante demasiados siglos. ¿Realmente queremos seguir siendo esto?

Yo conozco la realidad, si, vivo aquí, en este mundo, y no me considero tonta, pero aún así, le pido peras al peral, y esto es así, porque creo que lo que el mundo en el que vivo llama olmo, en realidad es un peral, y en consecuencia, puede dar peritas, o perazas… Y no lo voy a ver, eso lo se, pero no por eso voy a dejar de afirmar a gritos si hace falta, que somos un enorme peral…

Y lo se, lo se… Lo digo porque me da la gana.